Azores

En el océano que rodea a las Azores se pueden observar muchas especies de cetáceos. La observación de ballenas es una de las principales actividades turísticas. El cambio de la caza de ballenas a la observación de las mismas es una historia muy interesante.

En la segunda mitad del siglo XIX, la Industria Ballenera se desarrolló en las Azores. Fue introducida por los balleneros americanos “Yankee”. La caza de ballenas fue muy importante en la economía y la cultura de las islas de Faial y Pico. El foco principal de los balleneros fue el cachalote (Physeter macrocephalus), porque es una ballena lenta en la superficie y no se hunde cuando está muerta. La materia prima más importante, fue el aceite, que se utilizó para la iluminación y en máquinas e instrumentos industriales. Otras partes de la ballena también eran usadas para la elaboración de jabones, perfumes, cosméticos y harina.

La caza comercial de ballenas en las islas no terminó hasta 1984, cuando entró en vigor la moratoria de la CBI, la Comisión Ballenera Internacional, así como otros tratados internacionales. Los últimos 3 cachalotes fueron cazados en Lajes do Pico, en 1987, solamente para extraer los dientes y utilizar el marfil para la realización de trabajos artesanales de gravación en los mismos.

En el arte de la caza de ballenas en las Azores se usaban técnicas muy arcaicas conocidas por el hombre. En pequeñas embarcaciones balleneras con hombres a bordo, muchas veces remando y lanzando arpones a mano. Las ballenas eran encontradas gracias al duro trabajo de los vigías, que desde los puntos más altos de las islas pasaron sus días en busca de los soplos de los Cachalotes a través de potentes prismáticos. Gran parte del patrimonio de la caza de ballenas de las islas se ha mantenido y restaurado desde 1997 con fines culturales, turísticos y deportivos. Los barcos balleneros ahora son utilizados para deporte y durante los festivales de verano para regatas, una tradición actual.

 

Velho-Baleeiro
Velho Baleeiro – © Câmara Municipal de São Roque do Pico

En los últimos años, ha habido un aumento de la actividad dedicada a la observación de ballenas en las islas azorianas. Los “vigías”, que anteriormente localizaban a las ballenas para ser cazadas, hoy en día tienen un objetivo diferente, dirigen a los barcos de observación de ballenas en lugar de a los balleneros, para ser observadas en lugar de cazadas. Este crecimiento en el número de compañías y personas interesadas en esta actividad de observación de ballenas, proporciona grandes oportunidades de estudio de estos animales tan poco conocidos.

El Departamento de Oceanografía y Pesca (DOP) y el Departamento de Biología de la Universidad de Azores tienen algunos proyectos para determinar si la actividad de observación de ballenas es perjudicial para los animales. Muchos de los barcos de observación de ballenas tienen biólogos a bordo que recogen fotos de identificación que se utilizan para rastrear los movimientos, a largas distancias, de estos animales migratorios, con la colaboración de otros investigadores en otras regiones. También, existe una web, llamada monicet, donde los clientes pueden compartir sus fotos y contribuir al conocimiento de las ballenas a través de la “ciencia ciudadana”.

Fue en las islas de Pico y Faial donde la caza de la ballena tuvo mayor impacto. Actualmente, en estas islas, es donde se encuentra la mayor parte de compañías de avistamiento de ballenas y donde acontecen la mayoría de las regatas de los botes balleneros. Norberto Diver fue una de las primeras empresas en iniciar la observación de ballenas, utilizando el método tradicional de detectar ballenas y delfines desde miradores en tierra con la ayuda de potentes prismáticos.